
La mayoría de los países que cuentan con casos de violencia política, son paises en los que se dio siempre el mismo problema: la mayor parte de la población es excluida, reprimida y maltratada. Siglos enteros las mayorías sufrieron, por guerras, por dictadores, por maltratos, por hambre, ¿esto no es violencia por parte de la minoría dominante?
Hubo notables hechos que fueron actos de violencia a lo largo de la historia en contra de los pueblos por intereses de unos pocos, estamos hablando de muchos años de violencia y represión no justificada; como por ejemplo: la Guerra Fría, la Primera y la Segunda Guerra Mundial.
La violencia no se puede separar de la política y no es sólo un instrumento auxiliar al cual se recurre en momentos de crisis.
La lógica definición luego de constatarse esta realidad objetiva, es que toda propuesta política debe, ineludiblemente, contener el factor violencia como una de las posibilidades históricas, especialmente la revolucionaria. Y es más, debe contar con una política y una estrategia militar capaz de disputar el poder. Entonces, podría existir un amplio debate acerca del contenido y la forma que definen su implementación, pero no sobre la necesidad de su existencia.
La violencia política no se reduce a su expresión militar, es por sobre todo una relación de poder, una estructura históricamente objetiva, la cual debe ser enfrentada tanto en el terreno material como en el político e ideológico.